Adultos y acompañamiento

 

Entendemos que la diversidad de personalidades y de referentes aporta una gran riqueza al proyecto educativo, por lo que la participación en el día a día de todas las madres y padres que así lo quieran es fundamental y una característica constitutiva de Wayra.

Hay diferencias en cuanto a algunas funciones y responsabilidades que deben asumir las diferentes personas adultas que acuden al espacio. Por un lado, están las acompañantes; por otro, las familias de niñas y niños relativamente autónomas (mayores de tres años aproximadamente); y, por último, las familias de niñas y niños menores de tres años. Todas forman parte del Equipo de Acompañamiento, que se reúne semanalmente para compartir y analizar cuestiones de la marcha del día a día.

Además de lo explicado anteriormente, creemos que otras personas adultas interesadas en Wayra pueden ser bienvenidas, siempre que su actitud y actividad sea compatible con los principios del proyecto.

 

Convivencia y adaptación

 

Las personas menores de 3 años han de estar siempre acompañadas por su madre o padre, o por un referente afectivo equivalente de su entorno familiar.

Cuando una nueva familia se incorpora a Wayra, es necesario que entre ella y las familias que ya forman parte del proyecto se dé un conocimiento mutuo, que se generen vínculos que permitan a unas y a otras comprenderse. Estimamos necesario prestar atención a ese proceso a través de un periodo de convivencia, para que la familia nueva sienta que forma parte del proyecto.

En los casos en los que una familia decide que tiene la necesidad (por motivos laborales, o por la voluntad de la niña o niño) de que la hija o hijo mayor de 3 años acuda sin el acompañamiento de su referente familiar, se organiza un periodo de adaptación. Entendemos que, para que este proceso sea satisfactorio, ha de comenzarse después del periodo de convivencia y, en nuestra experiencia, no suele durar menos de un mes (excepto por voluntad explícita de la niña o niño).

Respeto

Confianza en la autonomía, la iniciativa y las capacidades de las niñas y los niños.

Atención a las necesidades

Todas las personas tenemos el compromiso de observar, atender y tener en cuenta las necesidades y las emociones de las demás, así como la libertad de expresar las propias.

Observación

Observación y reflexión en torno a los procesos individuales y grupales que se dan en el Espacio Educativo.

Comunicación

Aceptación de las características, opiniones y actuaciones tanto de las niñas y niños como de las otras personas adultas. Comprensión de la diversidad como un valor enriquecedor.

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